Hasta el cambio que más aterra te puede llevar a algo mejor. Cambiar es aceptar una nueva realidad, aunque duela, aunque implique un adiós. Cambiar es terminar un capítulo para seguir escribiendo algo nuevo, quizás más bello, quizás más mágico.
Cambiar es aprender, es coger fuerzas para respirar hondo cuando crees que falta el aire.
No le temas a lo que está por venir.
Cree en ti. Y cuando caiga la última lágrima, sonríe. Porque te estás sanando. Porque hay amor en tu vida, porque estás creciendo, porque te estás reeducando.
Nunca subestimes el poder de una sonrisa. No busques fuera la respuesta que está dentro. Cree en la abundancia de un universo a tus pies.
Ten fe. Porque a veces tu perspectiva es errónea y lo que interpretas ahora como algo malo puede que más tarde sea lo mejor que podía haberte pasado.
No te ahogues en tus dudas, no le temas al fracaso. Porque aunque pierdas una y mil veces, cuando ganes habrá merecido la pena cada tropiezo, cada paso en falso.
Piensa en ti primero y cree en tu felicidad.
Y cuando caiga la última lágrima, sonríe.
