Translate

jueves, 29 de septiembre de 2016

Mágicas miradas

Me asaltó el miedo. Me pilló por sorpresa y me robó la inspiración. Me dejó sin argumentos. Volvieron los fantasmas del pasado a atormentar mi presente, sin aviso ni tregua. Y, por primera vez en mucho tiempo, me sentí otra vez sola, muy sola, en una realidad distorsionada donde el dolor del recuerdo pudría mis pensamientos.
Lancé mi rabia hacia personas que nada tenían que ver con el motivo de mi furia, simplemente porque me recordaban aquellos tiempos en los que era débil, aquel momento que me cambió y me rompió por dentro.
Y el temor era tal que me convertí por unos días en aquella frágil víctima de su propia inseguridad, una simple marioneta a merced del miedo.
Y cuando me creía perdida en mi propio mar de lágrimas, el candor de una mirada me devolvió aquella fuerza agazapada tras mis dudas.
Pues esa mirada en sí sola escondía un universo. Océanos, galaxias, fuego, todo un cosmos flotando en el iris de unos ojos, como su alma, sinceros.
Porque hay miradas que transforman nada en todo. Que dicen: te entiendo, te quiero, te protejo, te deseo. Miradas a las que te quedas enganchado de por vida, que retiene la memoria y que, al cerrar los ojos, se reproducen de nuevo.
Miradas que calman. Paz que alivia tus tormentos, que te envuelven en color cuando el gris se ha colado en tus recuerdos.
Miradas que ganan batallas, que son fuerza y armonía.
Que traspasan la retina y apuntan al corazón.
Y en ellas se concentra todo el amor que cabe en el universo.
Miradas que resucitan.
No necesito palabras. Basta con la magia de tus ojos, con perderme en tu mirada.