Redescúbrete. Tus lunares, cómo sonreías con los ojos, tu antigua forma de ver la vida, cuando nada había estallado, cuando eras libre de miedo, tu sonrisa al despertar, tu parte más tierna, tus locuras, tus torpezas, tu luz, todo tú. Tu forma de bailar, única, especial. Porque la forma de contonearse de cada uno es única e irrepetible y hasta el baile más ridículo puede convertirse en bello cuando la música se vive y la felicidad se te escapa por los poros. Recuerda quién fuiste y toma conciencia de quién eres y de quien puedes ser, si sigues luchando, a pesar de los años, a pesar de los tropiezos, que cada vez duelen más pero que tanto te enseñan.
Tu valentía es mayor que tus fracasos y tus sombras. Confía en que cada error tiene una solución encubierta. ¿Por qué no jugar a los detectives? Las claves del acertijo se esconden en tu interior, en ese músculo que late fuerte aunque se haya hecho añicos mil veces.
