Hay voces externas que ahogan y, ante cada obstáculo, anteponen la dificultad a tus ganas por superarlos. Voces sensatas que establecen una balanza entre tu voluntad y el por todos buscado raciocinio. También, fraudulentas voces de persuasivos ventrílocuos que distorsionan tus pensamientos hasta que acabas hablando por ellos. Y aquellas, más dulces y melódicas, que con su tono conciliador y apoyo incondicional, logran que los miedos infiltrados en tu interior escapen de tus poros con sólo tragar saliva.
Ante una encrucijada, tiendes a escucharlas todas, especialmente si el rumbo de tu vida está en juego. Respiras hondo, meditas largo y tendido, vuelves a tomar aire y el temor a equivocarte te invade una vez más. ¿Y si sale mal? ¿Y si te arrepientes? ¿Y si pierdes? Y si, y si, y si...
Sé todo oídos pero nunca dejes que palabras ajenas acallen tu voz interior que, en su intento de ser escuchada, afina las cuerdas y te grita en silencio.

Guapaaaa!!!!!!!!!!
ResponderEliminarTú sí que eres guapa. Me alegra que leas el blog :)
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