Distorsiona realidades, se nutre del miedo. Crea mundos donde vence la culpa y el dolor asfixia.
Con ella, no hay ojos que vean claro, ni consuelo que aliente. Con ella sólo hay vacío, inquietud y oscuridad. Monstruo que busca cobijo en almas desamparadas, mentes frágiles y corazones destrozados, los cuales remata para incrementar su fuerza.Porque no tiene piedad.
Hace difícil lo fácil, persigue el victimismo, alimenta el rencor. Vuelve cuesta arriba el más llano de los caminos.
Se hincha tras cada lágrima y se crece con la pena.
Sabe jugar bien sus cartas, eso se lo reconozco. Huésped de sus propias víctimas. Son ellas las que le invitan a sabiendas de su lacerante magia negra. Bajo su hechizo, manipula sus pensamientos para volverlos dañinos, debilita su autoestima y hace que pierdan la fe.
Pero ¿sabes qué? La depresión sólo gana si tú te dejas ganar, porque ella no es invencible. Y si no pudo conmigo cuando me asaltó hace años, existe la salvación para otros inmolados.
Porque la felicidad depende de las circunstancias que envuelven nuestro universo pero, aún más, de cómo las afrontamos.
Si crees en la oscuridad, crearás oscuridad.
Así que cuando abras los ojos, elige bien qué mirar. Porque hay sombras pero también luz.
Cuando ejercites la mente, elige bien qué creer. Porque hay dudas pero también respuestas.
Cuando mires dentro de ti, elige bien qué atender. Porque hay soledad pero también compañía.
Y cuando abras tu corazón, elige bien qué sentir. Porque el miedo muere cuando despierta el amor.
Quiérete y hazlo por ti.
Aléjate de los demonios, porque tú eres un ángel.
Porque tú eres luz, esperanza, amor y tu mejor compañía.

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