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sábado, 24 de octubre de 2015

Amar

No sé cómo pasó pero sucedió. Flotando, libre, volando, así me siento. Me he quitado un peso de encima, simplemente haciendo muy poco y mucho a la vez: siendo yo misma, por fin otra vez.
Divagando por mis pensamientos, fluyendo con la música y dejando volar las ideas, así es cómo me di cuenta del verdadero sentido del amor. Aprendí a querer, sin candados, con libertad, sin rencor, combatiendo cada ápice de miedo.
Cuando amamos buscamos una respuesta, siempre. Necesitamos reciprocidad, la aprobación de la otra persona, un gesto de cariño, una señal que nos indique que somos correspondidos, que todo nuestro amor se ve recompensado. Pero, incluso sin todo esto, el amor siempre te colma de forma plena.
Amar, con o sin respuesta, nunca es en vano. Cuando aceptas todo lo que puede pasar, cuando respetas la libertad de la otra persona, cuando asumes que unas historias empiezan y otras acaban, cuando las sonrisas vencen la batalla a los reproches, cuando quieres que la otra persona sea feliz sin desear ni siquiera ser testigo de su felicidad, cuando sólo quieres que le llegue esa energía sin importarte si vendrá de vuelta, entonces, es cuando aprendes a amar de verdad. 
Y te das cuenta de que el corazón es nuestro músculo más fuerte y que el amor es la única fuente de energía realmente renovable. 
Por ello, hoy hice lo que tenía que hacer, sin pensar en los demás, sólo en mí, dije todo lo que tenía que decir y, a modo de mensaje inesperado, abrí mi corazón. Y cuando lo que haces te sale de las entrañas, salga bien o salga mal, siempre merece la pena. 
No me importa no obtener respuesta, sinceramente, me da exactamente igual porque no necesito nada más para sentirme feliz. A veces el amor continúa o, incluso, crece hasta después de haberte separado de alguien. De una forma diferente, también se puede querer desde la distancia, en dirección unidireccional. Sí, se puede.
Hoy descubrí una nueva forma de amar, la más sincera. 
Piensa en esto, si tuvieras que elegir, ¿qué eligirías, amar o ser amado? ¿Yo?
Amar, sin duda, amar.

sábado, 17 de octubre de 2015

Conexión sin preaviso

La vida no viene con un manual de instrucciones. Lo que nos llega a transmitir una persona o el valor simbólico que le damos a las cosas varía en función de cada individuo. Unas simples gafas de sol podrían simbolizar un instante irrepetible en buena compañía y un gesto entre amigos a veces esconde mucha más complicidad de la que hay en un saludo cordial.
Así mismo conectar con alguien no es cuestión de tiempo, sino de alma. Hay personas que se conocen desde hace muchos años pero actúan como extraños mientras que, por el contrario, dos desconocidos pueden lograr crear un vínculo tan especial que, desde fuera y desde dentro, da la impresión de que son amigos de toda la vida.
No pesa más la cantidad de días compartidos sino la calidad de los momentos que, juntos, sois capaces de crear. De hecho, ciertas personas saben transmitir mucho más desde el primer día que otras con las que has tachado cientos de páginas del calendario.
En otras ocasiones, aunque aún no hayan tenido oportunidad de demostrarlo, tu intuición te dice que esas nuevas personas merecen un voto de confianza y un hueco en tu corazón. Son capaces de irradiar una especie de energía positiva que te une a ellos en una relación sincera de amor o amistad, sin intereses ocultos, recíproca y natural, sin necesidad de forzar la situación para estrechar lazos.
Aprovecha esta conexión que llama a tu puerta sin preaviso e irrumpe en tu vida por sorpresa, pisando tan fuerte que en poco tiempo esas personas a las que te sientes conectado pueden llegar a convertirse en merecedoras de tu confianza y conocedoras de tus secretos. Te sirven de anteojos para ayudarte a mirar de frente a la vida y diluyen tus problemas para que no puedan cegarte.
Esas personas no sólo te aportan seguridad y confianza, también te valoran por cómo eres y no por quién eres, respetan tus diferencias y te otorgan la libertad de actuar sin sentirte cohibido. Quizás sean distintos a ti pero se complementan contigo porque en el fondo sois iguales, porque sois capaces de entenderos sin hablar, leeros el pensamiento y sentir las emociones de manera tan parecida que, cuánto menos, sorprende.
No menos asombrosa es la forma en la que se cuelan en tu vida, de manera insospechada, tras un cambio repentino de planes o como resultado de una experiencia, buena o mala, que puso tu mundo patas arriba.
¿Azar o destino? No creo en las casualidades. Si en tan breve espacio de tiempo ya habéis conseguido crear un vínculo tan fuerte de complicidad y entendimiento no es por fruto de la suerte, estaba predestinado.
Nunca ignores esa conexión ni le restes importancia. De lo contrario, perderás la oportunidad de conocer a grandes personas capaces de mejorar tu presente y ayudarte en el futuro aún después de apartarse de tu camino. Algunas vienen para quedarse, otras simplemente se van y, aunque eso duela, antes de marchar te aportan una lección de vida que, tarde o temprano, cobrará sentido.
No todas las historias tienen un final feliz pero eso no significa que, en su momento, el amor no haya sido sincero ni la conexión verdadera. El tiempo no puede destruir nada si tus recuerdos aún viven.
Así que alimenta esa llama mientras sea incandescente y cuida a esas personas que conectan contigo porque tu gran recompensa no será otra que la libertad de poder ser tú mismo.
No hay nada más bonito que sentir que ya has empezado a querer a los que, hasta hace poco, eran unos desconocidos.
Gracias por ser el agua que, hoy por hoy, fluye conmigo.





sábado, 10 de octubre de 2015

El amor no es un candado

No te equivoques. Amar no significa el sentirse encadenado. Mucha gente tiende a identificar una relación en pareja como una inevitable reducción de su espacio, el fin de sus días locos y la necesidad constante de tener que dar explicaciones. Sí, tu vida se verá afectada pero si es de forma negativa es porque que no amas y no te aman de la forma que mereces. El amor es mucho más, es aquella chispa que da emoción a tu vida, un torbellino que saca lo mejor de ti, ese empujón que te hace ser mejor persona.
Y si quieres a alguien de verdad, no temas comprometerte porque el compromiso no implica renunciar a tu libertad ni destruir tu pequeño mundo ni, mucho menos, perder tu esencia.
Sí alguien te hace elegir, entonces esa persona no merece ser tu elegida. No dejes que nadie te corte las alas ni permitas que los miedos de tu compañero de vida venzan a vuestras ganas de amar. El amor es seguridad en ti, en los dos, es saber que tu pareja querrá caminar a tu lado sin necesidad de que tú se lo pidas. Cuando tú crees en ti mismo y tomas conciencia de lo que vales da igual que tu amado escoja otra dirección porque en el fondo sabes que buscará mil y un atajos para volver a tu lado. Y si no es así, simplemente acepta ese final y afronta un nuevo comienzo.
Y si alguien te importa, sé valiente, no renuncies a luchar pero asegúrate de que también luchan por ti, de que los dos mirais el problema como un reto y no el final. Estoy harta de ver cómo muchas personas se acobardan y al mínimo obstáculo deciden tirar la toalla. Si en los días más difíciles la balanza siempre se inclina hacia el lado de los reproches en lugar de aflorar las ganas de superar un problema, siento decírtelo, tu relación tiene fecha de caducidad.
Y si ha llegado el momento de volver a caminar solo, simplemente sigue andando. Amar no es estar por estar ni decidir vivir un engaño cuando manda la costumbre en lugar del corazón.
Siempre diré que el mejor estado del hombre es estar enamorado pero eso no significa que no puedas ser feliz por ti mismo.
No le temas a estar solo porque nadie es tu otra mitad. Tú ya naciste entero y si piensas que no tener pareja ya te hace estar incompleto el problema lo tienes tú porque no te amas de verdad.
Porque tú eres tu propia alma gemela. Porque nadie es el dueño de tu propia felicidad.

viernes, 9 de octubre de 2015

Soñar es gratis

Siempre intento seguir dos caminos: disfrutar del presente e intentar recurrir al futuro sólo para soñar. Porque hay metas difíciles de conseguir, casi imposibles, pero simplemente el hecho de construir en tu mente el plan perfecto para alcanzar un objetivo ya nos da esa energía positiva que todo el mundo necesita. Soñar nos da vidilla, nos permite pensar que todo se puede alcanzar y sentir por unos instantes que estás rozando tu ilusión con la yema de los dedos.
Ayer un viejo sueño, dormido pero siempre presente, se despertó en mí por mera casualidad. Llegó a mis oídos la existencia de un concurso, una puerta entreabierta hacia una nueva aventura con la que llevo soñando desde que me trasladé a Irlanda y comenzó mi pasión por viajar, este bendito efecto mariposa que lo cambió todo. El premio: recorrer durante tres meses algunos países de Sudamérica publicando relatos sobre arte, cultura y vivencias que rozan el alma y calan hondo en el corazón. Escribir y viajar, hecho a mi medida.
No me costó ni diez minutos redactar mi proyecto y mi carta de motivación a la organización porque cuando ansías algo de verdad los dedos teclean a la velocidad de la luz, las palabras salen a borbotones y las ideas fluyen solas. No tardé nada en expresar por qué quiero formar parte del concurso. No es que estuviera inspirada es que, los que me conocéis bien lo sabéis, viajar es mi vida.
Hay gente que aspira a un trabajo perfecto, conocer a su ídolo, formar una familia, abrir un negocio. Para gustos, colores. Y sí, yo también deseo algunas de esas cosas pero lo que realmente me llena de energía y me anima a levantarme cada día con una sonrisa es soñar con recorrer el mundo, visitar nuevos lugares, integrarme en culturas diferentes, conocer de primera mano las costumbres de un país desconocido, saborear comidas autóctonas, impregnarme de nuevos olores, hacer y deshacer maletas y, sobre todo, crecer.
Hay millones de motivos que me animan a seguir viajando, que me recuerdan que abandonar España por primera vez para vivir una nueva aventura fue, a pesar de tener a los míos lejos, la mejor decisión que ha marcado un antes y un después en mi vida.
Dejas a personas atrás, aprendes a vivir teniendo que decir adiós, añoras a tu gente y tu tierra cuando estás lejos y tu hogar no está en un sólo sitio sino en todos aquellos lugares por los que tu maleta ha rodado. Sin embargo, a mí me merece la pena porque, simplemente, viajar me hace ser mejor persona. Todo se resume en esto.
Me hace enfrentarme a nuevos retos, aprender a amar el miedo y la incertidumbre antes de volar a un lugar nuevo, superarme a mi misma, entender por qué otras personas piensan de forma diferente debido a su contexto cultural, abrir la mente, evolucionar, crecer, dejar aflorar sentimientos que a veces la rutina se encarga de adormecer, descubrir y descubrirme.
Pienso en volar y una sonrisa de oreja a oreja acompaña mi rostro, sueño con cruzar el charco y se me encoge el estómago, me imagino subiéndome a autobuses para recorrer Sudamérica y hablando con campesinos de pueblecitos latinos y se me eriza la piel. Por ello, no me costó nada escribir esa carta. Porque no era el cerebro quien dictaba las frases, sino el corazón. Y puede que a través de este concurso no lo consiga pero no importa, simplemente pensar en ello ya me ha dado más euforia de la que necesito para que hoy sea un buen día.
Quiero perseguir, recibir y provocar sonrisas en cada uno de mis viajes. Quiero hacer mis maletas una y mil veces más, quiero ver mundo y contarlo.
Quiero contagiar mi adicción porque, al fin y al cabo, eso es para mí viajar: una droga que no te quita sino que te da la vida.
Y en el fondo sé que algún día cruzaré el charco...

PD: Si podéis ayudadme a que sea más pronto que tarde votando en este link :)
http://www.lan.com/destinosudamerica/concurso-2015/participante/eHwxNzE2MQ%3D%3D/

¡Hay que construir sueños, pero también perseguirlos!