Translate

martes, 26 de abril de 2016

Tic tac

Despierta.
Que no te atrape la cama sino un infinito beso, de esos que saben a dulce o, incluso, con aliento mañanero. Hasta esos gustan.
No busques lástima, sino más abrazos. Por ahí hay personas con tantas ganas de darlos como tú de recibirlos. Aprovecha. No tengas miedo a pedirlos. Que son gratis y, en el recuerdo, duraderos.
Diviértete y sal de casa, aunque el tiempo sea nefasto, aunque haya tantas lágrimas como gotas de lluvia salpicando en tu ventana.
Que ni la misma tormenta te agüe la fiesta. ¿Que uno es más feliz con sol? Puede. Pero observa a un niño saltando en un charco, amando la lluvia.
Nunca olvides a ese pequeño que se muere por jugar y manchar sus zapatos nuevos.
No pretendas ser perfecto. Cambia lo que no te guste, sin más drama, sin odiosas comparaciones. Acepta tus sombras y realza tus luces. Que la vida vuela y como no vueles con ella, un día te acabarás hundiendo.
Y si para ti se hace un mundo intentar hacer todo esto, pide ayuda, sin vergüenza. No estás solo, aunque lo pienses y aunque te excuses en ello para victimizarte a ti mismo, para retrasar el cambio que tu mundo está pidiendo.
Sé de lo que hablo. Hace años pasé por ello y no me avergüenza admitir lo negativa que era y cómo no hacía más que aferrarme a la autocompasión. Con el alma en carne viva y un corazón hecho añicos, culpaba a mis circunstancias y me excusaba en mis miedos. Y así pasaban mis días, con más pena que gloria, sin alivio, con tormento.
Hasta que descubrí que buscaba en los demás el poder que, en realidad, tenía yo misma dentro. Hasta que empecé a amar quién reflejaba el espejo.
Te lo exigo, reacciona. Que la vida es un regalo que puedes desperdiciar o, si eres listo, disfrutar al cien por cien. Puede que incluso al doscientos.
Agradece cada uno de tus días, explota cada segundo.
Besa, ama, ríe, baila, fúndete con la música, destroza tus tacones, cambia mala leche por orgasmos y temores por sueños.
Obsérvate cada día y repite: soy feliz y si no, por mis cojones que voy a serlo.
Olvida el pasado, el qué dirán, cambia el "¿y si sale mal?" por "¿y si sale jodidamente perfecto?".
Reacciona y vive, coño, ¡vive!
Despierta. Es hora de ser feliz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario