Decidí estar por encima.
De un pasado complicado que intenta dejar secuelas. Del borroso recuerdo de unos ojos que perdieron su magia al cruzarse con los míos.
Por encima.
Seré infranqueable ante el miedo y la falta de empatía. Pues cada acto tiene la lectura que tú le decidas dar. Si te nutres de amor, no verás maldad entre líneas. Pero, cuidado, el reflejo del miedo distorsiona realidades.
La mía no es otra que dejar huella en quien me quiere y en quien no, pasar desapercibida pero sin renunciar para ello a aquéllo, a quienes forman parte de mis días, los que volvieron a encender esa llama que hace un tiempo no prendía.
Eso sería una traición a mi misma. Y por ahí no, porque ahora estoy por encima.
De un fracaso, de cualquier sueño truncado, de una forzosa despedida, de una espinita clavada. Por encima de un adiós a trompicones y de quien no quiera entender que no pretendo hacer daño sino seguir con mi vida. En mi escala de prioridades, la primera de la lista.
Apunto al cielo y entre nubes de algodón construyo mi rincón de paz. Ya no será perturbado.
De cualquier ápice de dolor que ose enturbiar mi alegría...
Por encima.
Porque soy la tilde que da emoción a mi vida.

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