Translate

jueves, 4 de febrero de 2016

:D

Sonríe. ¿Qué te cuesta? Hagas lo que hagas, te dediques a lo que te dediques, intenta poner alma, corazón y sonrisa, aunque no sea lo tuyo, aunque sea sólo un viaducto hasta tu sueño. El resto de la gente no tiene la culpa de que aún no lo hayas conseguido. Trabaja para ello y, mientras tanto, sonríe. 
Como el vendedor de periódicos de la parada del metro de camino a mi trabajo. Ni siquiera sé si preferiría estar en otro lugar en vez de ahí plantado de sol a sol. Seguramente. Lo único que sé es que me alegra el día cada vez que lo veo, arquea sus labios y se pone a tararear una canción inentendible en alemán. Porque una sonrisa no entiende de idiomas. Porque habla por sí sola.
Sonríe, aunque hayas tenido un día de perros. A todos nos pasa. Sí, tienes derecho a gritar, a desahogarte y a mandar todo a tomar viento. Pero después de hacer eso, cambia de táctica. Es probable que tengas más motivos en tu vida para sonreír que para soltar una lágrima.
No te hagas la víctima. Mejor hazte el valiente y, aunque cueste, dedícate una sonrisa.
Porque al hacerlo, adquieres la capacidad de transmitir más positividad de lo que imaginas. A ti y a los demás.
Una sonrisa siempre es un regalo a dos bandas. Porque tanto el que la da como el que la recibe se nutren de esa energía, que se retroalimenta y se contagia. Porque es lo más poderoso que produce nuestro rostro. Y lo más bonito.
Seguridad, armonía, serenidad, alegría, fuerza, garra, amor, empatía. Todas estas acepciones es capaz de recoger una sola sonrisa.
Puede que detrás de ella se esconda un corazón roto pero, quizás, su única salvación sea esa simple sonrisa.
Aunque te duela el alma, aunque te cueste la vida, sonríe. Porque es en ese momento cuando más lo necesitas.
Torres más altas cayeron. ¡Y qué! Levántate y luce la mejor de tus sonrisas.
Porque cuando lo ves todo negro es lo que más ilumina.
Hoy y siempre, dedícate una sonrisa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario