Ahogarte con una cadena de tristes acontecimientos o tratar de romper un eslabón débil. Culpar a la mala suerte o hacer lo imposible para que ésta cambie. Hundirte en un pozo sin fondo o ser insistente para salir fuera, donde se respira mejor. Aferrarte a las quejas o perseguir remedios. Caer en picado o buscar un paracaídas. Ser negativo o soñador. En un mal momento, sólo hay dos caminos: mirar hacia atrás o seguir hacia adelante. Anclarte en el pasado o luchar por tu futuro, por tu felicidad, la tuya.
No podemos cambiar los hechos, pero sí los pensamientos.
No podemos cambiar los hechos, pero sí los pensamientos.
Hoy decido dejar de pensar demasiado, de inquietarme por un futuro incierto sin antes preocuparme por el mañana inmediato y, aún más, por el hoy. Los escalones están por algo. ¿Por qué empeñarse en subir de golpe?
No podemos esquivar las malas rachas, pero si confiar en que se irán. Niégate a aferrarte a la palabra imposible, niégate a ignorar a tu corazón, niégate a sucumbir al miedo, niégate a torturarte, niégate a perder tu energía positiva, niégate a morir viviendo.
Lo bueno está por venir. Lo que crees, creas. Encontraremos el eslabón.
Lo bueno está por venir. Lo que crees, creas. Encontraremos el eslabón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario