Translate

martes, 10 de febrero de 2015

¿Quién es?

Abrí los ojos y la vi. Su ojos, clavados en mi rostro, respiraban ternura, quizás para compensar mi mirada perdida.
-¿Cómo te encuentras? ¿Quieres algo?
No supe responder a lo primero pues ni yo misma sabía la respuesta. Una sensación extraña se había apoderado de mi mente ante la presencia de aquella mujer. Así que simplemente le pedí un vaso de leche caliente, con educación y desconcierto.
- Hoy hace un frío de muerte. ¡Cómo ha cambiado el tiempo!- dijo ella con voz dulce mientras me acariciaba la mano y dejaba su bolso de piel marrón en la mecedora de mi habitación.
Yo no entendía nada. Tenía una sensación agridulce que no sabría explicar. Recuerdo que la noche anterior me costó dormirme. Daba vueltas y vueltas entre las sábanas esperando a que alguien viniera a acompañarme para aprovechar el hueco que había quedado en mi cama medio vacía. Después de hora y media intentando conciliar el sueño, por fin renuncié a esa fantasía, cerré los ojos y desconecté mis pensamientos hasta el día siguiente, en el que aquella mujer de mediana edad cruzó el umbral de la puerta.
Era alta y sus ojos azul verdoso contrastaban a la perfección con su blanca tez. Iba ligeramente maquillada luciendo una perfecta sonrisa que transmitía paz. No obstante, su mirada escondía tristeza y un toque de melancolía que intentaba disimular.
Mientras bebía la leche, con dos cucharadas de azúcar como a mí me gusta, le dejé que siguiera hablando del tiempo, de cómo le había costado aparcar y de que volvería mañana pronto ya que hoy sólo podía quedarse quince minutos pues tenía que recoger a sus hijos del colegio. Demasiado tiempo para compartir con una desconocida, pensé para mis adentros.
Quise hacerle la pregunta que durante esos cinco minutos rondaba constantemente por mi cabeza. ¿Qué razón la ha traído aquí? ¿A qué se debe esa tierna mirada, ese beso en la frente y tanto cariño?
A pesar de ser tan dulce conmigo, empezaba a ponerme nerviosa, a desconcertarme.
-¿Qué hace usted aquí? ¿Quién es?- tuve el valor de preguntarle.
Se esforzó por sonreír para tranquilizarme pero sólo consiguió inquietarme aún más. No sabía como actuar así que se limitó a abrazarme fuertemente. Cogió su bolso y antes de marcharse me dijo:
- Volveré mañana. Mamá...
------
Agradece y disfruta de cada momento con las personas que quieres como si fuera el último que guardas en la memoria. Pues no hay más cruel castigo que te borren los recuerdos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario