Translate

lunes, 2 de febrero de 2015

Imprescindible

La poca ropa de marca en el fondo de mi armario no me hizo sentir más guapa cuando rompí con mi ex novio. Mi móvil de última generación fue una compañía nefasta en aquellas frías tardes de invierno.
Mi coche no me ayudó a acercarme a él tras nuestra primera bronca. El cuenta kilómetros no es el único que entiende de distancias.
¿Acaso aquella cena de lujo salvó mi antigua relación? Mi paladar degusta mucho mejor besos que el más exquisito caviar. Y ni siquiera los hubo de postre.
Ni Google ni mi portátil dieron con la solución a mi primer desengaño.
Y a pesar de en cierto modo convertirlos en imprescindibles, un solo apagón de luz bastó para darme cuenta de qué importa en realidad.
Estruendosas carcajadas, cálidos abrazos, apasionados besos, lágrimas de felicidad, manos amigas, ojos cómplices, un hombro para llorar, una palmada en la espalda, un café con ellas y una tarde de póker con ellos, repetitivas preguntas de sobrinos curiosos y un mundo absurdo contigo.
La felicidad puede ser muy barata.

No hay comentarios:

Publicar un comentario