Translate

lunes, 9 de febrero de 2015

El hilo rojo

Hay personas que brillan por sí solas. Su luz interior actúa sobre ti como una carga de adrenalina que despierta otras facetas que no conocías, esa otra parte de ti que te completa, que siempre ha estado ahí pero dormida hasta ahora. 
Sonríes con sólo imaginarlas y consiguen que un nombre propio, el suyo, englobe todas las acepciones positivas de cualquier diccionario. Te conocen casi tanto como sólo tú puedes hacerlo y se pasean por tu mente sigilosamente hasta colarse en tu corazón, con billete sólo de ida.
Para esas personas, la distancia es tan sólo física pues se atan a ti emocionalmente y son capaces de sortear cualquier obstáculo con tal de permanecer a tu lado. Estén cerca o lejos, volverán a ti con sólo tirar del hilo.
Son personajes constantes en tu historia. Capítulo tras capítulo, son los intrigantes puntos suspensivos que dan misterio a tu vida y las comas que suman anécdotas relato tras relato. Exclamaciones que enfatizan tu alegría e interrogantes que, de forma paradójica, no te cuestionan.
En una discusión, prefieren ser punto y aparte hasta iniciar un nuevo episodio y si, por circunstancias de la vida, el destino pone un punto y final, les sobra ingenio y les falta tiempo para escribir la segunda parte.
Como el agua, pueden adoptar mil formas, se adaptan a tu medida, disuelven tus problemas y refrescan tus ideas. Son fuego que no quema pero que te enciende el alma. Más que tu brújula, son tu destino.
Algunas siempre han estado ahí. Otras aparecen de la nada y se convierten en un todo. Y te das cuenta de que tu mundo son sólo aquellas escasas personas.


No hay comentarios:

Publicar un comentario