¿Alguna vez has sentido tantas emociones a la vez, cada cual más contradictoria con respecto a la anterior, que tu cabeza ha dejado de funcionar? A mí me pasó, hace cuarenta días.
Necesitaba desconectar, resetear mis ideas. Por ello, no he actualizado el blog durante un tiempo, apenas he utilizado Facebook y, por decisión propia, he permanecido un poco aislada de todo lo conocido hasta ahora, incluso de las personas que más quiero. Necesitaba encajar tantos cambios y sentimientos en tan poco tiempo, estabilizarme emocionalmente y encontrarme a mí misma.
Quizás suene paradójico pero, en estos días, desde la lejanía, he recibido más respeto, amor y comprensión que nunca, especialmente de las personas más importantes en mi vida: mis padres. Los tres. Hoy, por primera vez, les abrí plenamente el corazón, de par en par.
Tengo suerte de tener la familia que tengo, de contar con dos figuras paternas que me apoyan y de recibir amor incondicional a través de una mirada con mi madre. Sé que he cometido errores, que les he hecho daño en varias ocasiones y que he sido egoísta. No obstante, también les tengo en mente a cada uno de mis pasos, de mis aciertos y mis equivocaciones, a veces, sin que tan siquiera ellos mismos lo supieran. Lejos o cerca, siempre los tengo presente. Porque a veces la distancia no separa, sino que une con más fuerza.
Hoy necesitaba escribir sobre mí, sobre vosotros. Gracias por no juzgarme, por entender lo inteligible, por recordar cada detalle que ha marcado mi vida, por contribuir a convertirme en lo que soy. Gracias por cada lágrima que habréis echado por mí, por cada sonrisa, por cada discusión, por cada abrazo, por todo.
No sé dónde estaré en un futuro ni qué será de mí pero, os aseguro que, pase lo que pase y esté dónde esté, mi corazón estará unido al vuestro, de por vida.
Sabes que tus padres, los tres, te queremos y te apoyamos en todas tus decisiones, sin inmiscuirnos en ellas, dándote el cariño y ayuda necesaria, solo tienes que pedirla y allí estaremos de inmediato. Que estamos muy orgullosos de ti, de la persona en la que te has convertido, inteligente, luchadora, valiente y, sobre todo y ante todo, una buena persona. Sigue buscando tu destino y déjanos acompañarte en tu camino, en la distancia pero a tu lado, participando de tu alegrías y de tus penas, el camino a veces es duro pero piensa que al final encontrarás la felicidad que andas buscando y ahí nos tendrás para hacernos partícipes de ella. Nunca olvides lo mucho que te queremos
ResponderEliminarTodo lo puedo resumir con esto: lo siento, gracias y os quiero.
ResponderEliminar