Me gusta la gente transparente y a la vez misteriosa, con una sola cara pero miles de facetas que explorar, con magia en los ojos y brillo propio. Que huye de las florituras y el afán de protagonismo. ¿Es mejor ser el centro de atención o dejar huella por donde pases? Adoro aquellas personas que persiguen lo segundo, que desprenden luz apenas sin esforzarse y embriagan el ambiente con su naturalidad.
Y que ríen. Amo a la gente que estalla en carcajadas, que brinca, que demuestra con su energía que estar vivo es mucho más que respirar. Que no siempre necesitan estar perfectos, que no posan sino gozan, que salen a divertirse sin importarles nada más.
Amantes de los pequeños detalles y de los besos sinceros. Con ellos, los saludos no son rutina sino cálidos abrazos. Convierten una noche de copas en un ritual especial. Gente con la que puedes reír, con la que puedes llorar, hacer el idiota, hablar de la vida, saltarte las normas, sincerarte, hacer miles de planes y hasta, incluso, no hacer nada. Hay personas que con su presencia ya te dan felicidad.
No suelen actuar por compromiso pero saben comprometerse cuando aman de verdad e, incluso tras ello, se sienten más libres. Porque al fin y al cabo cuando el amor es puro y verdadero significa libertad. Ellos no entienden de hombres y mujeres, sino de personas, gente brillante que se folla a las mentes.
Gente con garra, que persigue su suerte y no habla de culpa, sino de responsabilidad. Me gustan aquéllos que asumen sus errores y que saben perdonar, que aprendieron que el rencor no es más que autodestrucción y tienen tanto amor propio que sólo saben amar.
Personas que cambian chismes por historias de verdad, de esas que llegan al alma y te hacen reflexionar, que te miran a los ojos cuando hablan y que hablan con propiedad. Que valoran el poder de las palabras y que saben escuchar. Que hacen del aquí y ahora una realidad constante. Con capacidad de adaptación, superación y chutes de positividad. Que al tocar fondo se impulsan y saben salir a flote.
A veces, el dolor es inevitable e, incluso, necesario para decir "se acabó, aquí estoy yo". Esas personas lo saben y, a pesar de los problemas, creen en su felicidad. La merecen, la persiguen y la encuentran.
Ésta es mi gente, la gente que inspira, la gente real.

No hay comentarios:
Publicar un comentario