Translate

domingo, 22 de noviembre de 2015

Mi pequeña casa mágica

No importa dónde estemos, si llueve o si truena, si asfixia el calor, si se desbarajustan los planes o alguien anda alicaído. Desde el minuto cero, estar es lo único que cuenta. Nada más necesitamos. Lo mínimo se vuelve ameno, hacer todo o no hacer nada.
Por una sola razón, porque juntos somos casa.
Cada lugar se hace cómodo, cada situación, mágica. Y si una puerta se cierra, siempre quedarán ventanas.
De particular diseño y cimientos indestructibles. ¿El secreto? Cerrarle la puerta al miedo, dar la bienvenida al amor como invitado estrella y limpiar cada resquicio de negatividad que intente colarse por la parte trasera. Porque se respira energía positiva en nuestra pequeña casa.
Porque nadie es prescindible. Sin tejado, sin paredes o sin muebles un hogar está incompleto. Nadie es más y nadie es menos. Somos uno en nuestra casa.
Porque somos cobijo, compañía, protección, comodidad y descanso. Porque estamos tan a gusto que, con esmero y sin apenas esforzarnos, decoramos nuestra casa. Para que brille, para conservar esa esencia que en cada rincón destaca.
Porque si surge un problema, haremos reformas pero no mudanza. Porque el hogar no siempre está entre cuatro paredes.
Porque, juntos, nada sobra, nada falta.
Porque juntos somos casa.



No hay comentarios:

Publicar un comentario