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miércoles, 28 de diciembre de 2016

Luz

Distorsiona realidades, se nutre del miedo. Crea mundos donde vence la culpa y el dolor asfixia.
Con ella, no hay ojos que vean claro, ni consuelo que aliente. Con ella sólo hay vacío, inquietud y oscuridad. Monstruo que busca cobijo en almas desamparadas, mentes frágiles y corazones destrozados, los cuales remata para incrementar su fuerza.
Porque no tiene piedad.
Hace difícil lo fácil, persigue el victimismo, alimenta el rencor. Vuelve cuesta arriba el más llano de los caminos.
Se hincha tras cada lágrima y se crece con la pena.
Sabe jugar bien sus cartas, eso se lo reconozco. Huésped de sus propias víctimas. Son ellas las que le invitan a sabiendas de su lacerante magia negra. Bajo su hechizo, manipula sus pensamientos para volverlos dañinos, debilita su autoestima y hace que pierdan la fe.
Pero ¿sabes qué? La depresión sólo gana si tú te dejas ganar, porque ella no es invencible. Y si no pudo conmigo cuando me asaltó hace años, existe la salvación para otros inmolados.
Porque la felicidad depende de las circunstancias que envuelven nuestro universo pero, aún más, de cómo las afrontamos.
Si crees en la oscuridad, crearás oscuridad.
Así que cuando abras los ojos, elige bien qué mirar. Porque hay sombras pero también luz.
Cuando ejercites la mente, elige bien qué creer. Porque hay dudas pero también respuestas.
Cuando mires dentro de ti, elige bien qué atender. Porque hay soledad pero también compañía.
Y cuando abras tu corazón, elige bien qué sentir. Porque el miedo muere cuando despierta el amor.
Quiérete y hazlo por ti.
Aléjate de los demonios, porque tú eres un ángel.
Porque tú eres luz, esperanza, amor y tu mejor compañía.


jueves, 17 de noviembre de 2016

Ahora

Es mi momento. Para gritarle al mundo que vengo hambrienta.
Para dedicarme tiempo, ese regalo que ahora comparto sólo con quién lo aprecia y lo merece. Porque por fin la balanza se inclinó al lado correcto, el mío. Porque ya no hay soledad sino autodescubrimiento. Porque aprendí a ser mi mejor compañera.
Porque creo en mí y que con todo puedo.
Porque amo mis luces, mis sombras, mis colores, mis negros.
Sí, llegó la hora de amarme. De darle la espalda al pasado, pues la vida es aquí y ahora.
La vida es este momento. Para escuchar mi voz y ver con mis propios ojos. Para no cegarme por cada destello en el que se infiltre miedo. Quedó eclipsado por mis sueños, por mis ganas de soltar lo malo y retener lo bueno.
Y todo porque un día salté al vacío y en lugar del paracaídas, abrí el corazón.
Sólo por eso, no me arrepiento. Porque me estrellé de bruces pero saqué fuerzas de flaqueza para levantarme y pisar fuerte.
La vida no está hecha para andar de puntillas ni vivir a medio gas. Éso es morir lentamente.
Y a mi aún me queda mucho por recorrer, aunque el suelo arda y el camino agote.
Por ahora, disfruto de mi momento.



martes, 1 de noviembre de 2016

Ocaso

Duele la ausencia, quema por dentro. 
Duele el recuerdo del alba cuando sólo hay noches gélidas.
Duelen las despedidas.
Y aún así son necesarias, para cerrar etapas, para pasar el duelo. 
Resulta aún más difícil asumir una ruptura cuando sólo hay indiferencia y cobardía disfrazada de silencio. Es mejor un adiós sin anestesia que un falso hasta luego.
Pero tú, cómo sientes y te entregas, te aferras al mínimo detalle para alargar una amistad o una relación condenada a la distancia. Hasta que te cansas de dar todo y recibir migajas.
Tu error fue creer que has de insistir en que alguien te acompañe. Quien bien te quiere, caminará contigo sin que tú se lo pidas. 
Volverá a ti, porque cuando el amor es mutuo y no unidireccional, sobran las súplicas, no hay distancia ni vence el miedo.
Así que no agotes tus fuerzas en retener a personas que prefieren alejarse. Si tú no mereces su tiempo, ellos no merecen tus lágrimas. 
No sientas que has fracasado y que ya no resplandeces. Porque tú eres sol. 
Habrá gente que, sin pena ni gloria, entre y salga de tu vida. Personas que poco a poco se ganen tu confianza y otras, que desde el minuto cero, dejen huella en tu memoria. Gente intermitente, que aparezca sólo cuando más convenga y otros que, sin condiciones, te regalen lo más valioso que tienen: parte de su tiempo y un trocito de corazón.
Son los últimos los que merecen que con ellos compartas tus ganas, tus sueños, tu energía, tu esencia. Son éstos y no los demás los que se han ganado a pulso cada segundo vivido con ellos.
Deja de esperar y de nadar a contracorriente. Aprende a dejar ir y, al recordar, pasarás del dolor al alivio.
No pienses en quién no está, sino en quién sigue a tu lado. 
Y sonríe. Tú eliges si amanecerá de nuevo.
Porque tú eres sol. 


domingo, 23 de octubre de 2016

De forma inhumana

¿No te das cuenta de que tienes el poder de alinear los planetas a merced de tu voluntad?
Tú eres tu suerte, tu impulso, tu amor verdadero y tu alma gemela.
Elige cada detalle que dé sentido a tu historia y recréate en la fuerza que emana de tus entrañas.
Aprende a aceptar, acepta aprender. Tropiézate. Incorpórate y camina, paso a paso. La felicidad es un sendero y son tus pies los que han decidido pisarlo.
Agradece cada sonrisa, cada abrazo, cada beso, cada orgasmo. Cada carcajada. Agradece.
Y asume decir adiós. Cada despedida es una puerta entreabierta a un nuevo hola en tu vida.
Saluda al cambio y conviértete en su aliado. Cierra capítulos, marca un final y comienza un nuevo libro.
Siempre quedará el recuerdo del olor de aquel libro viejo, que tanto te enseñó a crecer.
Que te mostró que cometer errores es tan necesario como ir de acierto en acierto.
La experiencia es un grado y aún no has alcanzado el máximo.
El paso de los años te hará descubrirte.
Investiga tu corazón, entrena tu mente.
Y sobre todo, quiérete mucho.
De forma inhumana.

jueves, 29 de septiembre de 2016

Mágicas miradas

Me asaltó el miedo. Me pilló por sorpresa y me robó la inspiración. Me dejó sin argumentos. Volvieron los fantasmas del pasado a atormentar mi presente, sin aviso ni tregua. Y, por primera vez en mucho tiempo, me sentí otra vez sola, muy sola, en una realidad distorsionada donde el dolor del recuerdo pudría mis pensamientos.
Lancé mi rabia hacia personas que nada tenían que ver con el motivo de mi furia, simplemente porque me recordaban aquellos tiempos en los que era débil, aquel momento que me cambió y me rompió por dentro.
Y el temor era tal que me convertí por unos días en aquella frágil víctima de su propia inseguridad, una simple marioneta a merced del miedo.
Y cuando me creía perdida en mi propio mar de lágrimas, el candor de una mirada me devolvió aquella fuerza agazapada tras mis dudas.
Pues esa mirada en sí sola escondía un universo. Océanos, galaxias, fuego, todo un cosmos flotando en el iris de unos ojos, como su alma, sinceros.
Porque hay miradas que transforman nada en todo. Que dicen: te entiendo, te quiero, te protejo, te deseo. Miradas a las que te quedas enganchado de por vida, que retiene la memoria y que, al cerrar los ojos, se reproducen de nuevo.
Miradas que calman. Paz que alivia tus tormentos, que te envuelven en color cuando el gris se ha colado en tus recuerdos.
Miradas que ganan batallas, que son fuerza y armonía.
Que traspasan la retina y apuntan al corazón.
Y en ellas se concentra todo el amor que cabe en el universo.
Miradas que resucitan.
No necesito palabras. Basta con la magia de tus ojos, con perderme en tu mirada.

miércoles, 6 de julio de 2016

Cambios

Hasta el cambio que más aterra te puede llevar a algo mejor. Cambiar es aceptar una nueva realidad, aunque duela, aunque implique un adiós. Cambiar es terminar un capítulo para seguir escribiendo algo nuevo, quizás más bello, quizás más mágico.
Cambiar es aprender, es coger fuerzas para respirar hondo cuando crees que falta el aire.
No le temas a lo que está por venir.
Cree en ti. Y cuando caiga la última lágrima, sonríe. Porque te estás sanando. Porque hay amor en tu vida, porque estás creciendo, porque te estás reeducando.
Nunca subestimes el poder de una sonrisa. No busques fuera la respuesta que está dentro. Cree en la abundancia de un universo a tus pies.
Ten fe. Porque a veces tu perspectiva es errónea y lo que interpretas ahora como algo malo puede que más tarde sea lo mejor que podía haberte pasado.
No te ahogues en tus dudas, no le temas al fracaso. Porque aunque pierdas una y mil veces, cuando ganes habrá merecido la pena cada tropiezo, cada paso en falso.
Piensa en ti primero y cree en tu felicidad.
Y cuando caiga la última lágrima, sonríe.


martes, 7 de junio de 2016

Caminante no hay camino, se hace camino al andar

¿De qué sirve calentarse la cabeza? A veces las cosas van saliendo solas, si eres constante y consciente, de tu poder, de tus ganas.
Lucha sin obsesionarte, sueña despierto y camina. Los viajes más largos empezaron con un pequeño primer paso.
Mira tus huellas para aprender de tus fallos y sigue tu rumbo.
No evites a toda costa desviar la dirección pues la vida es lo que te sucede mientras tú vas planeando.
Ante un imprevisto, improvisa. Que no te asusten los cambios.
Haz de tu vida tu obra maestra.
Cuida el guión y no dejes que nadie escriba por ti. Tú diriges, tú estás en el escenario.
Crea tu historia y abre el telón. ¡Y que empiece el espectáculo!
Haz de tus días un éxito, toma el control de tus pasos y disfruta del camino, del presente, el mayor de tus regalos.
El placer está en lo simple, en un beso, en un abrazo. En bailar y despeinarte, en reír hasta que duela, en conectar con almas puras que se cruzan por tu senda.
Piensa sólo en lo importante y, si es preciso, desconecta. Entrena tu mente para que esté alerta mientras que a la vez se expande. Cree en ti.
No pierdas tu esencia y explota tu encanto.
Descúbrete, aprende, reeducate para huir de los perjuicios y haz que la negatividad no se cuele en tu cabeza.
Eres libre, estás vivo.
Vive y sigue caminando.

viernes, 3 de junio de 2016

Bailemos

Nada de etiquetas, nada de encasillamientos.
Basta de pensar en errores pasados y lamentos futuros.
¿Por qué no escribimos la historia que nos plazca a cada instante?
Mejor me dibujas bailando, con una media luna en el rostro, apuntando cara al cielo.
Aquí y ahora, es lo único que importa. El mañana está por verse.
Y yo veo mejor a oscuras, mientras juego con tu pelo, enredado a este momento.
Somnífero para las dudas y café para el deseo.
Aquí quiero anclarme y exprimir cada regalo que me ofrece el minutero.
Presente. No hay más.
Creo en mí. Sé que puedes ver mi fuego. Y que prenda mientras dure. Que la vida, corta o larga, sólo es una.
¿Vivir a medio gas? Eso es para los cobardes.
Que te inspiren tus días, que camines contento. Que la felicidad se consigue, con un poquito de esmero.
Que no apaguen tu risa, que te enciendan la mirada. Deja que hablen los ojos. Deja que se calle el miedo.
Aquí y ahora. Simplemente es el secreto.
Mientras que suene la música, no pienses tanto y bailemos.

martes, 26 de abril de 2016

Tic tac

Despierta.
Que no te atrape la cama sino un infinito beso, de esos que saben a dulce o, incluso, con aliento mañanero. Hasta esos gustan.
No busques lástima, sino más abrazos. Por ahí hay personas con tantas ganas de darlos como tú de recibirlos. Aprovecha. No tengas miedo a pedirlos. Que son gratis y, en el recuerdo, duraderos.
Diviértete y sal de casa, aunque el tiempo sea nefasto, aunque haya tantas lágrimas como gotas de lluvia salpicando en tu ventana.
Que ni la misma tormenta te agüe la fiesta. ¿Que uno es más feliz con sol? Puede. Pero observa a un niño saltando en un charco, amando la lluvia.
Nunca olvides a ese pequeño que se muere por jugar y manchar sus zapatos nuevos.
No pretendas ser perfecto. Cambia lo que no te guste, sin más drama, sin odiosas comparaciones. Acepta tus sombras y realza tus luces. Que la vida vuela y como no vueles con ella, un día te acabarás hundiendo.
Y si para ti se hace un mundo intentar hacer todo esto, pide ayuda, sin vergüenza. No estás solo, aunque lo pienses y aunque te excuses en ello para victimizarte a ti mismo, para retrasar el cambio que tu mundo está pidiendo.
Sé de lo que hablo. Hace años pasé por ello y no me avergüenza admitir lo negativa que era y cómo no hacía más que aferrarme a la autocompasión. Con el alma en carne viva y un corazón hecho añicos, culpaba a mis circunstancias y me excusaba en mis miedos. Y así pasaban mis días, con más pena que gloria, sin alivio, con tormento.
Hasta que descubrí que buscaba en los demás el poder que, en realidad, tenía yo misma dentro. Hasta que empecé a amar quién reflejaba el espejo.
Te lo exigo, reacciona. Que la vida es un regalo que puedes desperdiciar o, si eres listo, disfrutar al cien por cien. Puede que incluso al doscientos.
Agradece cada uno de tus días, explota cada segundo.
Besa, ama, ríe, baila, fúndete con la música, destroza tus tacones, cambia mala leche por orgasmos y temores por sueños.
Obsérvate cada día y repite: soy feliz y si no, por mis cojones que voy a serlo.
Olvida el pasado, el qué dirán, cambia el "¿y si sale mal?" por "¿y si sale jodidamente perfecto?".
Reacciona y vive, coño, ¡vive!
Despierta. Es hora de ser feliz.

sábado, 16 de abril de 2016

¡Quién dijo miedo!

Me he dado cuenta de que el miedo poco a poco se va esfumando, dejando una estela de paz en mi vida.
Vivimos con miedo, inconscientemente, aunque no lo sepamos. Nos programan desde pequeños, como si de robots se tratase, para que, de vez en cuando, el temor a algo que ni siquiera ha sucedido nos oprima. Nos paralice.
Miedo a suspender en el colegio, miedo a equivocarte con aquella persona que despierta algo en ti pero que apenas conoces, miedo a engancharte a una relación platónica, miedo a elegir la carrera errónea, miedo a no dar la talla, miedo a perder un trabajo, o a no encontrarlo.
Miedo a sufrir decepciones.
Miedo a viajar sola. Miedo a decir adiós. Miedo a cerrar una etapa. Y aún más miedo a iniciar otra.
Miedo.
Miedo
Miedo.
No nos percatamos de que todo aquéllo que nos inquieta pertenece casi siempre al futuro. Es más ficticio que real.
Domina tu propia vida, no dejes que ella te domine a ti.
Controla tu mente para escribir tu destino.
El futuro a cada segundo se puede ir remodelando, si sabemos cómo hacerlo, si pensamos y actuamos. Al fin y al cabo, de eso se trata, de crear tu realidad.
Hasta en lo más hondo, existe un hueco para respirar. Sólo hace falta buscarlo.
¿Qué es el miedo si no algo ilusorio? Además del reflejo de cómo subestimamos nuestra capacidad de reacción ante un obstáculo, bien sea un pequeño paso o el más sobrehumano esfuerzo.
Resiliencia, ésa es la clave.
Nos olvidamos de ese poder y de la inesperada habilidad del hombre para soportar el dolor y canalizar el sufrimiento.
Porque la fortaleza se demuestra cuando la debilidad aprieta.
Tu vida no es más que el yin y el yang, una dualidad peligrosa si escapa de tu control, si en tu lucha interior vence el miedo, si tú te dejas ganar.
Pero si juegas bien tus cartas y das portazo al temor, puede que un día sin más las piezas del puzzle que forman tu plan perfecto empiecen, por primera vez, poquito a poco a encajar.
Puede que si ya no hay miedo, sea hoy el día en el que todo, pronto, empiece a cobrar sentido.
Nútrete de amor y no de miedo.

martes, 29 de marzo de 2016

Happiness

Érase una mujer a una sonrisa pegada, érase una sonrisa superlativa.
A diario, la sacaba a pasear, vistiendo de luz calles sombrías, irradiando candor en cada uno sus pasos, armoniosos, cortos y tranquilos, pues odiaba las prisas, desafíaba el reloj.
No medía el tiempo en segundos sino en abrazos infinitos y jugaba con las horas a su antojo, estirando cada ratito de paz, acortando cada momento amargo, pausando la demencia más sana.
Calma y nervio convergían en su cuerpo. Era una mezcla de inocencia y picardía.
Agua que fluye, fuego que enciende energía positiva.
Su fina silueta aparentaba fragilidad cuando, en realidad, una fortaleza inmensa escapaba de sus poros. Y el amor flotaba a su alrededor. Parpadeo tras parpadeo, lo absorbía y lo expandía.
Con un sexto sentido para captar almas puras y la virtud de volar mientras suena una canción. El mundo a sus pies con cada nota y ella rozando el cielo. En perfecta sintonía.
De culo inquieto y manos templadas, de ojos que hablan, miradas que entienden y mente que vuela. De espíritu libre y corazón fiel.
Ella era garra, alegría, calidez, amiga, hermana. Felicidad. Pura vida. 
Érase una mujer a una sonrisa pegada...

martes, 8 de marzo de 2016

El secreto

Perdida. Buscando un refugio en un mundo que no comprendía, ni la comprendía a ella. 
Ataque como defensa. Ésa era su ley, su escudo. Un modus operandi condenado al fracaso, a una merecida derrota que la rompía por dentro. 
La evidencia de su cuerpo desnudo contrarrestaba con la exasperante costumbre de ocultar sus sentimientos. Su alma sufría lo que sus labios callaban.
Cuánto ruido hacía tanto silencio...
Aparentaba calma cuando en realidad la inquietud gobernaba su universo, tan alborotado y oscuro como su pelo cardado.
Sus fulminantes ojos no eran señal de amenaza sino su peculiar grito de auxilio, una rebelión contra sus propias sombras que, sin tregua, iban ganando terreno. 
Se iba haciendo más pequeña en un infinito inmenso, presa en su propia cárcel, esclava de sus temores.
Con los ojos secos, lloraba el corazón, empapado de tristeza.
Sin cesar, miraba a su alrededor buscando un ápice de suerte, la clave que la sacara de aquel infierno en la Tierra, de aquel castigo autoimpuesto. Hasta que cesó en su afán de buscar fuera el secreto, su poder, que dentro de ella dormía.
Puso fin a ese letargo.
Y en las tinieblas, eligió la luz, eligió amarse como nunca antes lo había hecho. Amó su tez suave y delicada, sus imperfectos lunares, su escondida fortaleza, sus luces, sus sombras, su esencia.
Y volaron sus miedos...

jueves, 25 de febrero de 2016

Hakuna Matata

Mira su Facebook, siempre de fiesta. A las puertas de los treinta y sin pareja. Se le va a pasar el arroz. Pobrecita... Sin casa propia, sin sentar cabeza...
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Vayamos por partes. 
Podría subir fotos mientras leo, voy al gimnasio, estudio alemán o salgo a correr. Podría atarme al primer chico que me bailara un poco el agua y pregonar a todo el mundo "lo enamorada que estoy", trasladarme a España y dejar de buscarme la vida fuera, hipotecarme, de por vida, empezar a tener hijos como quien colecciona cromos y cambiar cubatas por biberones. Podría viajar menos y aprender a cocinar, que una buena mujer ha de saber hacer una buena paella. 
Podría hacer todo eso y entonces escuchar halagada: "Por fin has madurado. Te veo bien".
Pero entonces no viviría mi vida, no sería yo, no hablaríamos de mi mundo. 
Y para mundos, colores. 
Tengo amigos casados, unos pocos con niños, otros que siguen de flor en flor. Algunos continúan estudiando, otros persiguen o ya encontraron el trabajo se sus vidas. Conozco a gente que tiene más dinero de lo que yo tendré en media vida o en una vida entera mientras que otros cuentan los céntimos en el fondo de la billetera al llegar a fin de mes. Se atisban bodas a la vista por un lado y, por otro, billetes a festivales, hasta bodas/festivales. 
Así es la gente que me rodea. Variopinta. Con ritmos de vida diferentes, con vocaciones distintas y objetivos contrapuestos. Unos dando la vuelta al mundo y otros adentrándose en familia numerosa. 
Son como el agua y el aceite, diferentes, pero con algo en común. Viven su vida y punto. Sin juzgar, respetando. 
No obstante, entre tanto y tanto, se cuelan los... ¿cómo describirlos? Los apenados, aquéllos que sienten lástima porque no llevas una vida como la suya, que te ven inferior porque eres soltera, vives de alquiler en un país extranjero y rozas los treinta sin haber cambiado pañales, al menos sin que te paguen por ello.
Se preguntan cuándo vas a madurar y, consciente o inconscientemente, ponen cara de haberse comido un racimo de limones tras averiguar sobre tu vida. 
¿Acaso yo les pregunto cuando fue la última vez que lloraron de la risa, que vieron amanecer al ritmo de un baile, que se desmelenaron, que saltaron en un concierto o que recorrieron parte del mundo con una cámara y una mochila? 
No, no lo hago porque para ellos esa pregunta no tendría ningún sentido. Porque su mundo es otro y no conciben una vida fuera de sus rutinas.
No cuestiono, no pregunto, no espero respuesta alguna. Porque entiendo que lo relevante para mí puede ser una nimiedad bajo otro punto de vista. Y porque me da igual, porque es su vida y no la mía.
Porque la felicidad es subjetiva. Lo importante es conseguirla. El camino que elijas para ello es, al fin y al cabo, un medio, una vía.
Puede que yo sea la rara en tu mundo pero es que tú eres la oveja negra del mío. ¡Qué más da si ambos somos felices!
No sientas pena por mí. Puede que ría, vibre, sueñe, folle y hasta ame más que tú. 
Y que sea más madura.
Porque madurar, además de adquirir responsabilidades y crecer, es enfrentarse al dolor y hacerse más fuerte tras él, es empezar a pasar un kilo del qué dirán y preocuparse sólo por ser feliz, es entender que hay tantos mundos como personas y tantas maneras de alcanzar la felicidad como mundos. Es abrir la mente y no juzgar. Y, sobre todo, quererse, cada vez más.
Madurar es aprender a enamorarse de la vida. 




martes, 23 de febrero de 2016

Sin alas

Volar no necesariamente requiere de alas. No siempre.
Cuando cambias miedo por coraje, cuando un pequeño halo de esperanza eclipsa tu oscuridad, cuando logras recomponer tu corazón roto, cuando te aceptas a ti mismo con tus luces y tus sombras, entonces sí se puede volar alto, acariciando el cielo con el talón sobre tierra.
Hasta las pequeñas cosas te pueden hacer levitar. Una canción que eriza la piel, un beso que roza el alma, un intenso orgasmo, un cruce de miradas, un cálido abrazo, una carcajada eterna. A veces, no se necesita más.
El truco está dentro de ti, en valorar cada mínimo detalle que te haga sentir libre, que te dé felicidad, aunque ello signifique apartarse de las masas.
No dejes que la hipocresía de una sociedad limitante se convierta en tu jaula. No permitas que el qué dirán, los prejuicios, la comodidad o el temor al fracaso te mantengan anclado al suelo.
No consientas que nadie te corte las alas ni te encierres en un amor tóxico. Estos dos términos sencillamente no casan. Basta de creer que "quien bien te quiere, te hará llorar". Merecemos más sonrisas y menos lágrimas, menos coacción y más libertad.
Querer es elegir por gusto y no por obligación.
Limitar los pasos de alguien no es más que el reflejo de nuestras inseguridades, miedo a perder y carencia de amor propio.
Suelta todas tus cadenas. Vuela y deja volar.
Es cuestión de confianza.
Alzar el vuelo no siempre significa distanciarse sino fluir, experimentar, descubrir y, si merece la alegría y no la pena, regresar.
Vivir intensamente, eso es volar.
Así que no lo dudes. Abre tu mente, libera tu espíritu y despega.
Se puede volar sin alas.

jueves, 11 de febrero de 2016

Nueva escuela

Creemos escuela, la de las sonrisas y la de las lágrimas de pura felicidad. Porque no hay acción más placentera que llorar de emoción y estallar en carcajadas.
Creemos escuela. La de la gente que sabe brillar con el corazón puro, la mirada clara y la conciencia limpia. Personas que pisan fuerte sin pisar a los demás.
Convirtámonos en niños grandes o adultos mágicos. Aquéllos que entre tanta obligación buscan un hueco para saltar, para bailar hasta la puesta de sol, para despeirnarse. Los que cambian tanto papeleo por, de vez en cuando, perder los papeles de forma sana y con el único fin de soñar, sin hacer mal. Gente que no pretende ser perfecta sino hacer perfecto cada instante. Que no ansía tener todo bajo control sino aceptar lo que viene y siempre continuar.
Creemos la escuela de la buena energía, aquélla que se propaga sin medida arqueando labios y abriendo mentes, derribando prejuicios y construyendo hogares, eliminando estereotipos y subiendo niveles hacia un nuevo concepto de libertad colectiva y personal.
Creemos una escuela que aprecie las diferencias y, al mismo tiempo, ensalce la igualdad. De gente enigmática y a su vez transparente, que cambia el odio y el miedo por capacidad de amar.
Personas que saben que somos invencibles, que nadie puede destruirnos si nuestro amor propio supera sus malévolas artimañas por hacernos invisibles. Porque si tú te crees grande, nadie te hará pequeño.
Porque nadie puede hacerte infeliz sin tu consentimiento. Nadie puede hacerte caer si, con todas tus ganas, emprendiste el vuelo hacia tu felicidad.
Puede que el gris se cuele en tu cielo pero hasta el más nefasto pintor sabe colorear un nuevo arcoiris. El arte se lleva dentro. Es más cuestión de corazón que de técnica. Así que saca el pincel y ponte a pintar. Dibuja tu propia vida, a tu medida, más a la tuya que a la de los demás.
Enseñemos que si eres todo amor sabrás enfrentarte al miedo y nada ni nadie podrá perturbar tu paz.
No se trata de esquivar el dolor si no de entenderlo, de aprovechar el momento en el que tocas fondo para subir como lo hace la espuma cuando estalla el corcho en la botella de champán.
Tampoco se trata de renegar del pasado. Al contrario, eres quien eres por lo que has experimentado. Tu tristeza también te ha enseñado y te ha hecho madurar. Enorgullécete de tus pasos. Aprende de aquéllos mal dados y, una vez crecido, mira hacia adelante y déjalo estar. Siempre sigue caminando, atisbando la meta, disfrutando de la carrera.
Y en lugar de nadar a contracorriente, simplemente flota, redirige tu vida y, como el agua, fluye y déjate llevar.
Tenemos el poder para ser felices. Usémoslo.
Y creemos escuela, la de la felicidad.

jueves, 4 de febrero de 2016

:D

Sonríe. ¿Qué te cuesta? Hagas lo que hagas, te dediques a lo que te dediques, intenta poner alma, corazón y sonrisa, aunque no sea lo tuyo, aunque sea sólo un viaducto hasta tu sueño. El resto de la gente no tiene la culpa de que aún no lo hayas conseguido. Trabaja para ello y, mientras tanto, sonríe. 
Como el vendedor de periódicos de la parada del metro de camino a mi trabajo. Ni siquiera sé si preferiría estar en otro lugar en vez de ahí plantado de sol a sol. Seguramente. Lo único que sé es que me alegra el día cada vez que lo veo, arquea sus labios y se pone a tararear una canción inentendible en alemán. Porque una sonrisa no entiende de idiomas. Porque habla por sí sola.
Sonríe, aunque hayas tenido un día de perros. A todos nos pasa. Sí, tienes derecho a gritar, a desahogarte y a mandar todo a tomar viento. Pero después de hacer eso, cambia de táctica. Es probable que tengas más motivos en tu vida para sonreír que para soltar una lágrima.
No te hagas la víctima. Mejor hazte el valiente y, aunque cueste, dedícate una sonrisa.
Porque al hacerlo, adquieres la capacidad de transmitir más positividad de lo que imaginas. A ti y a los demás.
Una sonrisa siempre es un regalo a dos bandas. Porque tanto el que la da como el que la recibe se nutren de esa energía, que se retroalimenta y se contagia. Porque es lo más poderoso que produce nuestro rostro. Y lo más bonito.
Seguridad, armonía, serenidad, alegría, fuerza, garra, amor, empatía. Todas estas acepciones es capaz de recoger una sola sonrisa.
Puede que detrás de ella se esconda un corazón roto pero, quizás, su única salvación sea esa simple sonrisa.
Aunque te duela el alma, aunque te cueste la vida, sonríe. Porque es en ese momento cuando más lo necesitas.
Torres más altas cayeron. ¡Y qué! Levántate y luce la mejor de tus sonrisas.
Porque cuando lo ves todo negro es lo que más ilumina.
Hoy y siempre, dedícate una sonrisa.

jueves, 28 de enero de 2016

Nubes de algodón

Decidí estar por encima. 
De un pasado complicado que intenta dejar secuelas. Del borroso recuerdo de unos ojos que perdieron su magia al cruzarse con los míos. 
Por encima.
Seré infranqueable ante el miedo y la falta de empatía. Pues cada acto tiene la lectura que tú le decidas dar. Si te nutres de amor, no verás maldad entre líneas. Pero, cuidado, el reflejo del miedo distorsiona realidades. 
La mía no es otra que dejar huella en quien me quiere y en quien no, pasar desapercibida pero sin renunciar para ello a aquéllo, a quienes forman parte de mis días, los que volvieron a encender esa llama que hace un tiempo no prendía.
Eso sería una traición a mi misma. Y por ahí no, porque ahora estoy por encima. 
De un fracaso, de cualquier sueño truncado, de una forzosa despedida, de una espinita clavada. Por encima de un adiós a trompicones y de quien no quiera entender que no pretendo hacer daño sino seguir con mi vida. En mi escala de prioridades, la primera de la lista.
Apunto al cielo y entre nubes de algodón construyo mi rincón de paz. Ya no será perturbado.
De cualquier ápice de dolor que ose enturbiar mi alegría...
Por encima.
Porque soy la tilde que da emoción a mi vida.

jueves, 21 de enero de 2016

Huellas en la nieve


El tiempo roza su pico de inestabilidad en Viena. Tras el brillo de un día frío pero soleado, la ciudad se vuelve a teñir de blanco.
Fondos de armario repletos de jerseys de lana, botas de agua sobre el asfalto, ahora de diferente color, manos que se tornan rojas incluso bajo los guantes y la incertidumbre de si mañana seguirá nevando o de si, por el contrario, el cielo abandonará su tonalidad gris para pintarse de azul.
¡Quién sabe! Incluso en un mismo día puede salir el sol, llover, nevar y, quizás, que el sol resplandezca de nuevo. Una auténtica incógnita.
La inestabilidad no sólo ha azotado al parte metereológico. Cuando creía que podía respirar tranquila, en cuestión de días mi vida, en cierto modo, se puso patas arriba.
Hay situaciones externas que se escapan a nuestro control, que ni siquiera nosotros creamos, pero que afectan directamente el transcurso de nuestros días.
Hoy por hoy los míos se han vuelto menos fáciles de lo que eran antes, lo cual ha provocado que mi buen humor aparezca y desaparezca por momentos, como la nieve.
No pude prever este giro inesperado como tampoco puedo mandar sobre el tiempo. No está en mis manos alcanzar el sol y anteponerlo a las nubes al igual que la única vida sobre la que puedo ejercer control es la mía.
Y ahí está la clave.
No siempre podemos elegir las circunstancias que nos rodean pero sí la forma de afrontarlas. Con paciencia o con frustración, con quejas o con medios, con ira o con serenidad, con esperanza o con miedo.
Cada obstáculo nos hace más fuertes y a veces para un problema, hay más de una solución. La mayoría de las veces están ahí pero nuestro ego y afán de victimismo nos impiden verlas.
Así que basta de lamentos. Toca aceptar y continuar. Toca hacer fácil lo complicado y exprimir cada mínimo aspecto positivo de aquello que nos agobia y no nos deja respirar. No queda otra que plantarle cara al vendaval, controlar el timón y coger las riendas de nuestra propia vida.
¿Qué el tiempo está loco y el mundo también? Vale. Tienes dos opciones.
Puedes hundirte en la nieve al igual que en tus problemas o puedes pisar fuerte y confiar que, tarde o temprano, volverá a salir el sol.
Cuando pase el temporal sólo quedarán tus huellas. Ellas te recordarán que, una vez más, conseguiste ir hacia adelante.
Y, en calma, tras la resaca de una tremenda nevada, todo reluce aún más.
Que nada ni nadie apague tu brillo.

martes, 5 de enero de 2016

Somos diez

Si hay algo que he aprendido es a valorarme cada día un poco más, a abrir mi corazón sólo a quién demuestra que merece puertas abiertas, no con palabras sino con hechos. 
Quizás ande un poco perdida pero sé lo que no quiero. No quiero falsas promesas, ni palabras dulces que esconden mentiras.
No quiero excusas baratas pues el tiempo no importa si hay ganas. La ilusión tiene el poder de multiplicar las horas y reducir el espacio a la distancia de un beso. 
No quiero alguien que se encierre en sus problemas. Si no eres capaz de compartirlos conmigo, de hacerme cómplice de tu historia, de hacerme un hueco en tu vida, quizás tampoco merezcas un hueco en mi cama. 
No quiero ranas disfrazadas de príncipes que sólo impresionan en la fase de cortejo. La conquista no caduca. No me tomes por ilusa porque antes de que se te olvide ponértelo, te habré quitado el disfraz. Me topé con tantos sapos que ya sé reconocerlos. 
Tampoco quiero príncipes que subestiman el valor de una princesa. Con mi valor construyo mi espada. Si quieres sumisas, no soy lo que buscas, ni tú lo que quiero. Aceptaré tu ayuda si no esconde prepotencia, si brota del corazón y fluye del alma.
No quiero cobardes que aman a escondidas, sin atreverse a decir "te quiero", de cuerpo vivo y alma inerte. Ni tampoco aquellos otros incapaces de reconocer su escasez de sentimientos. Duele menos el rechazo que la falta de honestidad. No elijes de quién te enamoras pero ser sincero sí que depende de ti. Eso sí que tú puedes escogerlo. Si no sientes nada dilo, pues te aplaudiré por ello.
Y podría continuar con cosas que no tolero. Quizás con los años aumente la lista. 
No es cuestión de arrogancia ni siquiera de exigencia sino de equilibrar la balanza. Reciprocidad al mismo nivel. No exijo ni más ni menos de lo que estoy dispuesta a dar. 
Si no me das lo que te pido, puerta por donde has venido. Prefiero quererme a mí que a alguien que no merezco. 
Quizás nuestros defectos y situaciones personales nos hagan empequeñecer, pero todos merecemos un diez. Y no me conformaré con menos.