Por nuestros cigarros en los bordillos de SOLS. Por las noches surrealistas en Bukit Bintang. Por aguantar mis penas y acompañar mis risas. Por impulsarme a vivir esta aventura y haber aguantado conmigo de principio a fin. Por ser todo oídos cuando necesitaba hablar, labios cuando buscaba palabras de ánimo, manos cuando pedía un abrazo y ojos cuando mis lágrimas me impedían ver la realidad.
Por experimentar conmigo los contrastes de Malasia. Por nuestra vida de ricos nuestros primeros findes y la de no tan ricos tales días como hoy. Por tu constancia, en la vida y en la amistad.
Por los combinados después del trabajo sentados en la acera. Por los jagger bombs en Chankat y nuestros gin tonics en el mamak. Por bailar hasta que las piernas decían "basta". Por nuestra telepatía para destruir al mismo tiempo toda tecnología que se cruzara en nuestro camino. Por nuestra constante bipolaridad.
Por demostrarme tanto en tan poco tiempo. Por aguantar conmigo el jet lag. Por esas noches de insomnio dando vueltas por la carretera. Por aquel camino a las 3 de la mañana al hospital. Por los viajes que hemos hecho y nos quedan por hacer. Por decidir moverte para no caducar. Por descubrirme, por dejar que te descubra.
Por todo ello y mucho más, no me imagino esta experiencia sin ti. Ya no me imagino una vida en la que tú no estás.

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