Hoy hace un mes terminaba de arreglar mi maleta en
Madrid. Estaba nerviosa, sin saber con lo que me iba a encontrar. Una mezcla de
miedo, ansiedad, ilusión e incertidumbre estallaba como un cóctel molotov en mi
cabeza mientras mi corazón latía a doscientos por hora.
Hoy hace un mes observaba mi billete, atónita.
Atocha-Kuala Lumpur ¿En serio? ¿De verdad me voy a la otra punta del mundo? Hoy
hace un mes subía al avión de Emirates y, sentada, miraba por la ventana
despidiendo España, diciendo adiós a Europa.
En tan sólo 31 días he vivido muchas emociones, cada
cual más contradictoria, y aún más experiencias, agradables, que siempre
recordaré, y no tanto, que para mí se quedan. Rutina. ¿Qué es eso? Para bien o
para mal, hasta ahora mis decisiones han huido de esta palabra. La vida está
para vivirla y para contarla, pero cuando siempre se hace lo mismo, poco queda
por contar. Hoy hace un mes cogí ese avión. No será el último.

No hay comentarios:
Publicar un comentario