Hoy en el desayuno no había arroz, sino dónuts. No hubo tanta suerte para la comida pero además habían tomates (no me había comido uno hasta ahora). También he pasado de dormir en la parte de abajo de una litera compartiendo con no sé ni cuánta gente a tener mi pequeño espacio compartido sólo con 4 chicas. Antes ni me hubiera planteado compartir habitación. Ahora me alegro de que el número haya bajado de 20 a 4. Ironías de la vida.
No hay lujos, el mobiliario es cutre y las paredes se ven vacías pero al menos mudarme a este pequeño habitáculo me ha permitido sacar toda mi ropa de la maleta, colgar la foto de mis abuelos, que siempre viajan conmigo, y distribuir de manera ordenada mis pertenencias.
Quizás para algunos esto sea una tontería, pero aquí cada detalle cuenta. Y mucho. Las comodidades escasean, la comida es repetitiva, extremadamente picante o por el contrario insípida, tengo que cruzar la autovía cada vez que deseo subir al centro y mejor no hablamos de las duchas.
Es lo que hay. Nadie dijo que fuera fácil. Y no lo es. Lo peor de todo es sentirme a veces sóla aunque esté rodeada de gente constantemente. Esperar un whatsapp que no llega y plantearme si he tomado la decisión adecuada. Pero si hay algo de lo que dispone el ser humano es de su capacidad de adaptación. Y la mía va en aumento.
No sé si duraré aquí 6 meses (tengo un plan B y, por si fallara, un C también), lo que si sé es que el tiempo que esté aquí intentaré aprovecharlo al máximo.
Quiero sentirme útil. Y espero que así sea. Quiero aportar mi granito de arena, formar parte de la misión que esta ONG desempeña, alfabetizando a miles de niños distribuidos en Cambodia, la India, Timor Leste, Laos y, efectivamente, Malasia.
Hoy tuvimos la presentación oficial. Descubrí que a veces con pocos medios se puede ayudar mucho si hay una idea bien estructurada y, sobre todo, empeño, actitud y constancia.
Estos días me he culpado por dejar atrás a ciertas personas, las de siempre y una nueva. Pero no soy culpable de nada. No puedo martirizarme más.
El día de hoy no me ha aportado sólo dónuts, tomates o una nueva cama. Hoy he recordado por qué vine aquí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario