Primer día de trabajo. Primer proyecto. Después de una breve presentación y de hablar con cada departamento para averiguar más sobre las tareas que cada uno de ellos llevan a cabo, nos ha tocado investigar sobre el nuestro propio.
Por lo que he podido ver creo que puedo aprender mucho de esta experiencia. El 25 de septiembre se lanzará un proyecto de colaboración entre SOLS 24/7 (la ONG en la que trabajo) y otras organizaciones europeas. Políticos y celebridades en Malasia tomarán parte de ello como embajadores del plan y una de mis tareas será contribuir a la difusión de la campaña. Tengo ganas de empezar a trabajar, de mantener mi mente ocupada y de suplir ciertas carencias con nuevos proyectos.
Así concluía mi reflexión matutina. Mejorar profesional y a la vez personalmente, nutrirme también de la sonrisa de aquellos niños que esta entidad ayuda con una educación y facilidades para conseguir un futuro mejor.
Esta tarde, en una furgoneta destartalada que parecía que iba a resquebrajarse en mitad de la autovía, nos hemos dirigido a Segambut, un barrio con un centro de acogida para niños y de formación para voluntarios.
Después de probar la comida típica del mercado de la plaza y empaparnos de arriba a abajo tras una tormenta tropical, tocaba asistir a la noche cultural. Los voluntarios hablaban de su país, de sus costumbres, tradiciones y platos típicos mientras los niños atendían, se levantaban dando aplausos y sonreían. Sólo por ver esas sonrisas, mi tarde ya ha valido la pena.
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